lunes, 10 de diciembre de 2012

YO, VAMPIRO: Una esperada edición, por Marcelo Vieguer

Realizada hace 17 años, finalmente vió a luz en Argentina el primero de los cuatro libros de "Yo, Vampiro"; la anterior edición se correspondió a la española Norma, con un formato sensiblemente superior. Realizada por encargo para una editorial italiana, esta saga es una de las más renombradas del dueto integrado por Carlos Trillo y Eduardo Risso, destacándose las laureadas "Parque Chas" y "Borderline".
En tiempos del Faraón, la sacerdotisa Ahmasi era la preferida de sus mujeres, y sabiendo del enojo que esto provocaba en el hijo, la joven lo hacía azotar por su padre por "provocar a su preferida". Esto fue así hasta que el niño despertó a su padre en medio de la noche para llevarlo a ver como su amada se acostaba con el capitán de la guardia. En el momento en que el Faraón toma el hacha y a punto está de ajusticiar a ambos, los cuerpos de todos los allí presentes son agujereados por una intensa luz que sale de sus cuerpos, produciendo la muerte de todos, excepto del niño y la sacerdotisa, a los cuales el sol de la mañana cura todas sus heridas, haciéndolos inmortales.
Al reaparecer hacia los años `90, luego de 50 años de permanecer oculto del sol, el niño provoca un enorme caos en los que le rodean, y continúa su eterna lucha con la sacerdotisa Ahmasi.
Dentro de ciertas irregularidades -que mucho tuvo que ver con la superproducción en la que Trillo se veía inserto- la historia resulta interesante y más algunas resoluciones narrativas. El niño sin nombre, que solo lo iba a tener cuando sucediera al Faraón, sostiene una profunda dependencia hacia los otros. Su falta de nombre es rasgo característico de singularidad pero también de lo no existente. Su infinita gula que no puede terminar de suplir su hambre, es la justa respuesta a esa ausencia macabra; su eterna niñez -el niño siempre tendrá la misma edad- lo convierte también en un sustituto exacto de la sexualidad a la que no puede acceder por su temprana edad; pero también Ahmasi vive en el eterno infierno; mientras espera el reencuentro para enfrentarse con el niño, hace de prostituta y vive sin ser molestada, y ese enfrentamiento regodeado de odio es lo que sustenta su vida.
Con un ágil dibujo del excelente Eduardo Risso, siempre es placentero notar su capacidad resolutiva. Sus ojos en blanco en un rostro sombreado en negro, provocan escozor tanto en niños como en ancianos.
El primer tomo es una elogiable edición rosarina, esperemos por los tres libros que restan. Puntaje: 7

Publicado originalmente en el blog Ficciones, el 8/ 6/ 2009.

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