viernes, 28 de diciembre de 2012

REPORTAJE A CARLOS TRILLO, por Andrés Accorsi

Ya cerca del final, hoy tenemos para compartir la entrevista que me brindó Trillo a principios de 1994, publicada originalmente en el n° 1 de la revista Comiqueando, en Mayo de ese año.

Hombre sereno, simpatico, inteligente y sensible, Carlos Trillo es una de esas personas con las que da gusto sentarse a charlar. En este dialogo, el creador de tantas obras maestras del comic argentino cuenta verdades, opiniones y primicias con la lucidez que lo caracteriza. Un lujo.
AA: ¿Por qué no empieza contándome de qué se trata Cybersix y qué novedades tiene respecto de este personaje?
CT: Cybersix es un personaje que empezamos a producir con Carlos Meglia hace ya tres años, a pedido de la Eura, una editorial italiana. La idea del editor era armar un producto del que se pudiera hacer con una calidad aproximadamente buena, una historieta semanal autoconclusiva de 12 páginas. Empezamos a hacerlo, el personaje se convirtió en un éxito dentro de la revista... la Skorpio italiana... de modo tal que se independizó y comenzó a salir con ese formato italiano tan particular, el de Dylan Dog, Martin Mystére, Tex... en historias mensuales de 96 páginas. Una especie de libro monográfico con una sóla historia larguísima, por lo menos para nosotros, que nunca hacemos historias de 96 páginas. La revista independiente empezó a salir en forma mensual en Diciembre y, simultáneamente, seguimos con la semanal para la Skorpio hasta Julio de este año.
AA: ¿Cómo hace para tener tantas ideas y tantas historias con un sólo personaje?
CT: Todo se puede hacer...y se hace.¿Cómo hacen para hacer Dylan Dog o Tex hace cien años?
AA: Si, pero Tex es una porquería...
CT: Sabés que si les decís eso a los italianos, se ofenden. Para ellos es un gran clásico... es como Superman para los yankis. Ahora, si uno lo agarra en frío, sin ninguna historia personal... para uno es un western malo. Cybersix parece mejor porque es más moderno, no? Si con el tiempo, Dios lo quiera, Cybersix llega a ser como Tex, en duración, en éxito y eso, seguramente dentro de 40 años, un tipo de tu edad que lo mire va a decir "Esto es una cagada". Todo depende del momento, de qué recuerdos te trae. Si uno mira ahora... qué sé yo, las que leía yo de pibe, Hora Cero, Misterix... vistas ahora son de una ingenuidad tal, que si las mira un chico acostumbrado a las mecánicas del comic actual, diría "Mirá las pelotudeces que leían los viejos". Pero para uno, esas cosas eran Gardel. Creo que uno las carga con su propia historia, también.
AA: Mas alla del mercado italiano...¿qué novedades hay para el público argentino, para el que conoció a Cybersix en esos tres números de Puertitas?
CT: Ahora estamos haciendo un número monográfico especial, dividido en tres partes de 32 páginas y lo vamos a sacar acá en un comic-book a color, con todos los chiches, coloreado por computadora por Meglia, muy lindo. Quedó un trabajo muy interesante... y vamos a probar. Para nosotros es un mercado nuevo. En realidad, hacemos todos estos experimentos con el comic en la Argentina porque los materiales ya los tenemos. Yo creo que iniciar una aventura de sacar revistas de historietas basadas en el mercado local hoy por hoy es algo muy arduo. Las tiradas son muy chicas y...
AA: Lo pueden hacer los dos o tres que tienen una muy buena facturación en el exterior...
CT: Mmm, no sé... más que una buena facturación, una cantidad de material propio que ya tengas hecho. Si te tenés que sentar a producir el material y le calculás el costo por página, es muy difícil que puedas hacerlo sólo para una revistita que sale en Buenos Aires y vende 3000 ejemplares. La ecuación venta/ público/ autor/ costos y todo eso no te da nunca. Tenés que trabajar con costos muy bajos y te quedan revistas de una producción muy económica pero feas de ver... qué sé yo, El Tony, no es una revista linda de ver, a mi entender... o te ponés a hacer las cosas bien y no te alcanza el tiempo para parar la olla, no?
AA: Ahora que mencionó a El Tony... últimamente vi muchas cosas suyas en las revistas de Columba... ¿Cómo es eso?
CT: Eso es porque les vendemos por una sóla publicación. Es material que tenemos por ahí, que hemos hecho para editores europeos y que están inéditos, que nunca pudimos publicar en Puertitas porque la revista es muy chica. Además, para lo que es el mercado, nos ofrecieron un precio muy razonable. Lo que yo no le vendería nunca ni a Columba ni a nadie es una cesión de derechos. Eso lo hemos hecho, con triste suerte, con Scutti, que se cansó de vender material al exterior y nunca pagó un mango. Esas cosas son tristes y uno, en definitiva, las hace por necesidad. ¿Tenés hambre? Entre eso y nada, mejor eso. Pero si podés elegir...
AA: ¿Vio el look renovado de las revistas de Columba?
CT: Si.
AA: ¿Qué le parece?
CT: No sé. No me parece nada. No sigo las revistas de Columba. No me parece que hayan cambiado mucho... ¿o si?
AA: Si, cambiaron mucho. Casi demasiado. Tanto que el público, que está acostumbrado a otra cosa, se resiste a los cambios y les ha dado palos en las cartas de lectores con una violencia desmedida.
CT: Y, bueno... es razonable, no? Esto pasa siempre. Cuando sacás una revista, desarrollás una fórmula, que dura un tiempo que cada vez es más corto. Adoptás una fórmula y la seguís. Con el tiempo, mucha gente se aburre y se va. Entonces empezás vendiendo 300.000 ejemplares y un día te encontrás vendiendo 20.000. ¿Qué hacés? ¿Cambiás para conseguir nuevos mercados, en cuyo caso vas a perder a los 20.000 que evidentemente quieren leer eso que les estás dando, o te quedás con los 20.000 que al año siguiente van a ser 19, después 15, después 10 y terminás desapareciendo...? Y, es una disyuntiva muy difícil. Me parece que siempre se acuerdan tarde de hacer esas cosas, de tratar de seducir al lector. Al lector hay que seducirlo todos los meses, si no se desinteresa.
AA: Cambiando de tema... ¿Cómo fue el fin del Negro Blanco? No me cuente el final de la obra, sino la rosca ejecutiva del asunto.
CT: Nos echaron.
AA: ¿Por qué? ¿Salía muy caro hacer El Negro Blanco?
CT: No. Salía mucho más barato que lo que hay ahora.
AA: ¿Y cuál es la lógica, entonces, para cortar una tira relativamente barata y que tenía tanto gancho con el público?
CT: No sé. Eso tiene que ver con la jerarquía del diario. A mí me dijeron que no iba más y pasamos por caja. Así de fácil.
AA: ¿Le gusta la tira de Altuna?
CT: No sé, no la leo. Yo leía Clarín sólo por la tira, así que ahora que no sale más, leo Página/12. No estoy muy enterado.
AA: Parece que ahora que la editorial de Doeyo publica Buscavidas, empieza una serie de revival de sus clásicos ochentescos...
CT: Si, van a publicar también El Husmeante.
AA: ¿Están conversando por alguna otra?
CT: No, pero ahora sale, y espero que llegue a Buenos Aires, un libro de un editor vasco que publica completa Cosecha Verde. Cosecha Verde fue hecha para salir en un libro de 124 páginas, no para salir publicada como lo hicimos en Puertitas, en entregas de 8 páginas durante un año y pico. No tiene gollete. Nadie entendió nada. Creo que nadie la leyó, siquiera. Al ser tan largo, cuesta seguirlo. Y es una historia que no tiene pensados chistes de "continuará". Uno, cuando hace una historieta con continuará, de alguna manera hace que al final de cada capítulo al tipo le caiga una bomba en la cabeza, como diciendo "No te pierdas el próximo número o lo lamentarás durante años!" (risas). Ese viejo truco se sigue haciendo.
AA: ¿Qué otras cosas suyas le gustaría ver recopiladas?
CT: Custer. Cuando hice Custer fue algo muy gracioso porque yo no sé hacer ciencia-ficción. Esa ciencia-ficción a la Alien o Flash Gordon, con cohetes, viajes espacieles y esas cosas, no me salen, no las siento para nada. Y Toutain, en su momento, quería que Bernet y yo hiciéramos juntos una historieta espacial. Al final hicimos Custer, que no tiene nada que ver. Bernet decía "Yo tampoco sé dibujar cohetes". O sea que si le hacíamos caso al editor, íbamos a hacer una porquería. Pero eso de que el editor te diga "Haceme una del Oeste" o "Necesito una con minas, una con tetas", sigue funcionando. Para un autor de historietas es muy difícil elegir qué querés hacer en cada momento. Excepto que estés en una situación privilegiada de Gran Estrella del Comic en algún mercadito de estos, no podés elegir mucho.
AA: Hablando de mercados y mercaditos... ¿Por qué cree que a un trabajo como el suyo le cuesta tanto cuajar en el mercado yanki?
CT: Y... ofrecimos poco y nada. Publicaron un par de cosas... Alvar Mayor, Light & Bold... hemos vendido poco. Yo creo que el norteamericano es un mercado que se autoabastece. Un enorme mercado lleno de artistas personales que trabajan de cara a ese mercado. Tampoco ven películas europeas, allá. De lo que viene de afuera no ven casi nada. Y debe pasar lo mismo con el comic, no?
AA: El manga, por ejemplo, tiene muy buena entrada en EEUU...
CT: Pero los dos son imperios en acción. Los japoneses y los yankis se cagan a autazos y ya que estamos, a historietazos (risas). Se tiran con todo. Son imperios expansivos. Los demás no son imperios expansivos. ¿Qué haces trabajando en Viamonte y Maipú para llegar a la 5ta. Avenida? Es difícil.

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