jueves, 24 de mayo de 2012

CARLOS TRILLO RESPONDE A LOS LECTORES DE FIERROBLOG

Segunda parte de la “entrevista colectiva” realizada a Trillo en Diciembre de 2010 por los lectores de Fierro.

Jorge: ¿Cuál es tu fuente de inspiración para realizar guiones? ¿Tenés formulas? ¿Cómo es tu proceso creativo?
CT: Este tipo de pregunta me llena siempre de perplejidad. Uno está a la pesca. Aparece un carozo que dice “una nena encuentra un elefante prófugo de un circo y lo esconde en su casa sin que sus papás se den cuenta”. Si tenés esa punta, seguro que hacés una historieta como Ele, que con Maicas y Varela hicimos hasta llegar a casi las doscientas páginas.
Uno lee novelas, ensayo, ve películas, se mira un cacho para adentro, le pasan cosas y escucha lo que le cuentan la familia, los amigos, los compañeros. Y algo de todo eso se va cocinando adentro para seguir construyendo historias.

Fernando: Hace poco descubrí una veta suya que no conocía: el guionista crítico. Los reportajes a Breccia y a Oesterheld, los artículos del Club de la Historieta y lo que hacía con Saccomanno. Mi pregunta es ¿por qué se interesó por la crítica de historietas y por qué dejo ese papel?
CT: Me parece que con Saccomanno escribimos bastante a fines de los ´70, sobre todo, porque nadie lo hacía, o sólo estaban Oscar Steimberg, en refinadísimas publicaciones para pocos, y Sasturain, en otras revistas que no eran las que nos publicaban a nosotros. Oesterheld y Breccia eran mitos de nuestra infancia y estaban ahí nomás, no solo para laburar con o a partir de ellos sino para preguntarles cosas. Los aprovechamos. Ahora hay gente haciendo mejor que nosotros la tarea de analistas, comentaristas, críticos. Y yo, la verdad, lo que quise siempre es escribir historietas, no ponerme a escribir sobre ellas.

Ivan Riskin: ¿Alguna vez ilustró un guión de su autoría?
CT: No, Iván. No sé dibujar nada que se pueda mostrar públicamente.

Damián: ¿A qué edad decidió dedicarse de lleno a la historieta? ¿Cuáles son los consejos básicos que usted le daría a quienes todavía no son autores conocidos?
CT: Leí muchas historietas en la infancia. Trabajé en medios afines como el Patoruzú Semanal y Producciones García Ferré, hice algún guión para Misterix cuando Misterix estaba en las últimas, escribí historietas en los suplementos de Satiricón (de Humor Negro, de Humor Chancho, de Humor No Sé Qué). Fui entrando lentamente y como actividad secundaria porque años y años trabajé en agencias de publicidad para pagar la cuota de la casa y las milanesas para los chicos. En ese período de “doble vida” escribí mis primeras cosas para que dibujara Alberto Breccia, empecé El Loco Chávez, participé en Skorpio y en Hum® y derivados. Un dia, en 1986, a mis más de 40 años, dejé la publicidad para hacer solamente historietas.
Es un largo camino, con sus bifurcaciones y rutas cortadas, qué consejo te voy a dar. Sólo que lean mucho, que sean curiosos, que miren, que escuchen, que anoten las huevadas que les vengan a la cabeza, que le den bola a los sueños. Y que escriban bien, en castellano, poniendo bien las comas, relatando con gracia y precisión. Para hacer una historieta no sólo hay que llenar globitos con alguna gracia porque todo, las descripciones, el clima, todo tiene que sugerir, señalar, estar bien contado.

Rodrigo: Me gustaría que comente “Custer”, el trabajo con Jordi Bernet, que considero, fuera de todo lo hecho con Altuna, uno de sus más altos logros. ¿Cómo surgió? ¿Cómo fue la relación con Bernet?
CT: Durante años dije, cuando me preguntaban, que mi historieta favorita era Custer. Es de 1985, creo. Yo no conocía a Bernet personalmente y nos mandamos un par de cartas (mail no había), y él manifestaba sus dudas sobre sus posibilidades de dibujar una historia con naves espaciales y alienígenas. La revista española que la iba a publicar se llamaba Zona 84 y era, justamente, de ciencia ficción. Yo acababa de leer Crash, de J. G Ballard y había quedado impresionado por el prólogo. Ballard decía – y lo cuento a lo bestia - que en el siglo XIX la realidad estaba fuera de uno y la fantasía dentro. Pero que ahora, en la recta final del siglo XX, la televisión, los noticieros, las posibilidades cada vez más ricas del montaje hacían que la realidad ya no estuviera ahí afuera ya que, de tanto ser manipulada, se estaba convirtiendo en fantasía. Quedaba entonces, decía Ballard, para la realidad, el interior de cada uno.
Eso, la vida real como ficción, fue el disparador. Y el leve corrimiento temporal – Custer parecía un detective de los años ´50, con sombrero y todo – que tranquilizaba a mi dibujante, a la vez llenaba la historia de sugestión. Incluso el último capítulo, en el que trabajé con tijera y goma de pegar porque se trataba de contar “otra cosa” con las imágenes que ya habíamos visto a lo largo del relato, redondeó las cosas con mucha fuerza expositiva.

Marina dice: ¿Cómo se hace para conseguir dibujar un guión suyo? ¿Cómo es el proceso para encontrar un dibujante? ¿Es algo personal o tiene que ver con las habilidades de cada uno?
CT: Las historietas se pueden ir viendo a medida que son dibujadas. Ese es un gran motivador para seguir escribiendo. Lo que uno, como guionista, ve dibujado, va completando el relato, lo modifica, si está bien hecho lo enriquece. Por eso es bueno trabajar cerca, ver los resultados, escuchar al que dibuja. Tiene que crearse un equipo que funcione bien y eso se consigue a) leyendo el guión que otro ha escrito, b) dibujándolo sin dejar de agregar relato a cada cuadrito, c) mirando el resultado para seguir escribiendo. Muchas veces, un personaje secundario afortunado en el trazo que le tocó lo hace crecer en lo que sigue del cuento, por ejemplo.

Marcelo dice: Quería saber si alguna vez uno de los tantos dibujantes con los que laburaste te dijo que no a un guión tuyo. ¿Podés contar los motivos? Y si una historieta llega terminada a las manos del editor o si en algún caso necesitaste de la aprobación del guión por parte de la editorial antes de encarar el trabajo con el dibujante. Supongo que en Fierro con la libertad que suele dar será el primer caso, pero no sé cómo será en otros casos.
CT: Me acuerdo de un sólo caso de negativa del dibujante. La primera historia muda que dibujó Mandrafina yo se la había dado a otro, que se negó a hacerla. Creo que, viendo el resultado, fue una suerte.
A veces uno presenta al editor la historieta terminada. Otras veces, sobre todo si estamos tratando de conseguir un buen adelanto sobre el precio que nos permita trabajar sin sobresaltos (eso pasa mucho si uno trabaja para el mercado francés), se presenta un resúmen bien contado de la historia, se escriben y se dibujan unas pocas páginas, tres, cinco. De esa manera, el editor se asegura que el tema y los dibujos tienen que ver con tal o cual colección de su editorial y los autores se aseguran la paga anticipada.
Con Fierro, la primera historia que voy a hacer porque me la pidieron es Bolita, que está dibujando Risso. Todo lo anterior que publicaron fue parte de lo que les mostré o les mostraron los dibujantes. El Síndrome Guastavino ya estaba terminada y a punto de publicarse en Francia cuando se decidieron a comprarla, porque en principio les parecía demasiado fuerte. Tuvimos la suerte que les gustara Varela, porque eso empujó la publicación, me parece.
Historias breves les mostré algunas más de las que publicaron (me acuerdo una que dibujó Cecilia Fernández que ya se publicó tres veces en Europa y la piden como serie, pero que Fierro no la quiso “porque a los dibujos les falta”). Otra historia larga, dibujada por Bobillo, Chocolate con Fritas, que me gusta tanto, tampoco la quisieron. Ojo, esto no es una crítica a Fierro: un editor tiene necesidades, gustos, tendencias, va en alguna dirección. Y a veces coincidimos autores y editor y otras veces no.
Tengo una historia llamada Mariposas de Colores y otra que se titula tentativamente Marian Robinson, que ya han pasado por varios editores franceses. O no les gusta el dibujo o les da asco el guión. Pero en los dos casos ya estamos encaminados para conseguir dónde publicarlas.

Juan Ignacio dice: Me encantaba El Negro Blanco, ¿porque dejo de un día para el otro la tira? Y después de haber trabajado con Ernesto García Seijas con el Negro Blanco, ¿volviste a hacer algo más con él? ¿Le dabas muchas indicaciones de cómo tenía que ser el departamento del Negro, o como tenía que ser Flopi, o todo el entorno más los personajes? ¿O le dabas libertad?
CT: En Clarín nos echaron en Septiembre del ´93 para poner otra cosa y, después de eso estuve varios años sin trabajar allí. Con Ernesto había hecho antes una historia que publicó Skorpio antes de 1980, El Pequeño Rey. Yo no conocía al dibujante porque así se trabajaba por regla general en esos tiempos. Uno entregaba el guión, lo cobraba y se iba a casa. Un día, el editor Alfredo Scutti me dijo que la terminara rápido porque a García Seijas no le gustaba. No era cierto, supe después que le gustaba y mucho, pero había sido la manera de “liberarlo” para que hiciera otra cosa que a él y a un comprador secreto que tenía en Italia les interesaba más.
Cuando terminó El Loco Chávez porque Altuna se iba a quedar a vivir en España y sólo le interesaba el mercado europeo, propuse hacer una nueva tira con Ernesto. Me pareció que era un realista que iba a andar bien en la contratapa del diario. Hicimos unas muestras, nos rebotaron algunas caras y compraron por fin al barbeta. Ernesto es un dibujante muy apegado a la documentación. La primera chica que apareció, Chispa, se la pasé de una revista de modas, una rubia casi albina peladita. La segunda la eligió él a partir de una modelo argentina, Araceli González. Yo le dije que hiciera a Cococha parecida a la Olivia de Popeye y me reí mucho con el resultado. Tenía la libertad que tienen siempre los dibujantes con los que trabajo. Pero lo conflictuaba mucho la verosimilitud y eso, de alguna manera enriqueció nuestra historia. Nadie dibujó el Villa Freud de Palermo, el bar La Paz, la calle Florida y el Florida Garden como Ernesto.
Con él hicimos también largas sagas de Flopi para un editor italiano, Piel de Lobo, que era una larga historia con indios urbanos y algunas muestras que nunca prosperaron para publicar en Francia. (El sábado, la tercera parte)

miércoles, 23 de mayo de 2012

CARLOS TRILLO RESPONDE A LOS LECTORES DE FIERROBLOG

En Diciembre de 2010, los lectores de Fierro tuvieron la oportunidad de hacer llegar al blog de la revista todas las preguntas que quisieran y Trillo las respondió, una por una.
Hoy, la primera parte de esta jugosa “entrevista colectiva”.

Pablo Zambrano: Me llamaron la atención dos historias publicadas en Fierro con Túnica y Bobillo como dibujantes… ¿qué tanto hay de autobiográfico en ellas?
CT: La cosa empezó en una reunión en la que había algunos compañeros de mis años en la publicidad. Yo trabajé como creativo de agencias entre 1968 y 1972. Ahí fue cuando salió Satiricón y me ofrecieron trabajar en la redacción. En 1974 pasé a otra revista, Mengano. Y en marzo de 1976, la dictadura de Videla la clausuró (antes, Isabelita había clausurado Satiricón) y se acabaron por un rato las revistas de humor y sátira política para mí. Volví, pues, a las agencias de publicidad donde estuve empleado como creativo durante todo el período militar.
En esta reunión que te decía nos preguntamos cosas sobre nosotros mismos en esos tiempos de mierda. Y ejercitamos un poco la memoria. Vos viste que hay como un aire de no dejar que el olvido se apropie de aquella parte siniestra de nuestra historia, y por ahí eso despertó alguna de las neuronas que se me encienden cuando hay algo para contar cerca del lugar. O fue porque nos acordamos de anécdotas entre divertidas y siniestras, o porque digerir lo que
vivimos sigue siendo difícil treinta años después. La cosa es que me metí a garabatear estas historias. Tienen algo, poco, de autobiográfico. Y por ahora escribí esos dos que decís, que salieron en Fierro y en una revista italiana que se llama Animals. Los de Animals piden más y en el número de noviembre 2010 dijeron, en la presentación de la que dibujó Bobillo que “seguramente” esperé la justa distancia de la tragedia para contar estos “brevi racconti”. Pero el disparador fue esa reunión que empecé contando. Ahora, si me preguntás por qué ahora salió ese tema en una reunión, empezamos de nuevo y podemos estar hasta mañana divagando sobre el tema.

Pablo Zambrano: ¿Había algo de autobiográfico en algunos capítulos del Loco Chávez?
CT: El Loco Chávez tiene poco de autobiográfico. No soy hincha de Racing, un elemento que le vino tan bien a la historia, ni conocí a Pampita, que solo flotaba en la imaginación del dibujante. Malone, el amigo del Loco, era una especie de caricatura de Guillermo Saccomanno y decía, como él cuando se ponía nervioso: “¡Soy una albóndiga de napalm!”. Tenía, seguramente, gestos de mucha gente, formas de pensar, de moverse. Dicen los que estudian el alma que es más fácil mirar a los demás que a uno mismo.

Pablo Zambrano: Hace años leí de su (justificado) enojo por lo que robaba la serie Dark Angel de Cybersix ¿llegó a haber juicio?
CT: Dark Angel fue una copia de Cybersix, sin duda. No pudimos hacer un juicio porque había que iniciar la demanda en Los Angeles y nos hubiera costado lo que no teníamos llevarlo adelante.

Brrs: ¿Cuáles son tus películas favoritas?
CT: Desde hace una semana o así, estoy enamorado de una idea de Nanni Moretti. No vi la película y ni siquiera se estrenó todavía pero se trata de un papa que tiene una crisis de fe y Moretti protagoniza al psicoanalista que llaman los del Vaticano medio en secreto para ver qué le pasa al pobre viejo. ¿Sabés la historia maravillosa que se puede escribir con esa consigna?
Me gusta Nanni Moretti, me encantó Palombella Rossa y me gustaron CaroDiario y Abril. Lo que me lleva a decirte que amo el cine italiano. Nunca me voy a olvidar la cara de Alberto Sordi cuando lo están por fusilar en La Grande Guerra. Lo que, a su vez, me lleva a Mario Monicelli, el viejito observador y directo que se suicidó el otro día en Roma. La Armada Brancaleone, Amici Miei, Los desconocidos de siempre, I Compagni, el documental sobre Nino Rota. Siempre me gustó mucho la commedia all´italiana y, de todos, siempre preferí a Monicelli.
Bueno, podría estar horas con este tema y, por lo que veo, el cuestionario es largo. Por eso te voy a nombrar películas de las que siempre me acuerdo: Cuando huye el día, de Ingmar Bergman, Pajaritos y pajarracos, de Pasolini, El Cochecito, de Marco Ferreri (¡con guión de Rafael Azcona!), todo el ciclo de Antoine Doinel de Francois Truffaut, Muerte en Venecia, de Luchino Visconti, esa preciosura llamada Daddy Nostalgia, de Tavernier, también con Dirk Bogarde (como Muerte en Venecia), El Muerto, que fue la última de John Huston. Y como ven, me salteé algunos años y no llegué ni al ´90.
Termino: en los últimos años las que más me gustaron son películas de Michael Haneke: La Profesora de Piano, que es del 2002, y Caché (Escondido), del 2005.

Matías: Quería preguntarle sobre la antigua dupla Trillo/Altuna. ¿Por qué no hizo más nada con Horacio Altuna, hubo alguna discusión de por medio? Con Las Puertitas del Sr. López, Merdichesky, El Loco Chávez, Charlie Moon o El Ultimo Recreo, ¿fueron todas ideas suyas o Altuna también aportaba ideas a sus guiones?
CT: Altuna dibujó guiones míos que se publicaron en diarios y revistas de mucha venta. En un momento se fue a vivir a España y al tiempo decidió que ya no quería dibujar más el Loco Chávez. Con lo que dejé de escribirle los guiones y él empezó a escribir sus propias historias.

Matías: De todos los dibujantes que han trabajado durante toda su carrera, a su criterio personal, ¿con cuál de todos se quedaría?
CT: Trabajé y trabajo con varios dibujantes. Sería incapaz, en serio, de elegir uno como mi favorito.
Desde tiempos inmemoriales me divierto trabajando con Mandrafina y con Bernet. Los entiendo, me entienden, llegamos a formar tándems muy sólidos.
Bernet dice que no le gusta la ciencia ficción pero juntos hicimos Custer. Es capaz de ironizar, de caricaturizar su propio dibujo hasta límites increíbles. Puede hacer un tipito que parece sacado de un dibujo de Ianiro y ensamblarlo a la perfección con las figuras realistas que tiene alrededor.
Mandrafina es uno que la tiene reclara. Sin duda es uno de los dibujantes que mejor cuenta su “teoría de qué carajo estamos haciendo con estas figuritas”. A Cacho hay que escucharlo, siempre. Y si le pedís que dibuje un tipo con cara de culo o a un cura que le pega con un crucifijo a su hermano para que le entre la palabra del Señor, sentáte y esperá un rato el resultado. Te va a dejar con la boca abierta, vas a ver.
Me gustó siempre mucho trabajar con Meglia porque los encuentros de trabajo con él me despertaban cosas que yo no suelo desarrollar, más fantásticas, con trompeta en vez de con guitarra. Red Song, la última historia que hicimos juntos, es de lo que más me gustaría que se vea por acá.
Con Risso estamos volviendo a trabajar juntos y sigue siendo un placer enorme. ¡No le hace asco a ningún tema, el tipo! Siglo XVII, guerra de la Independencia, ciencia ficción trash, policial con elemento sobrenatural, boliviana villera (ahora). Le contás una historia que te está viniendo, dice siempre que sí. Y le pone esos negros mágicos, qué se yo, y esas expresiones llenas de calidez, casi inconcebibles en un estilo que a golpe de vista parece frío y al final de frio no tiene nada.Bolita, que es el nombre de la historieta que se empieza a publicar en la Fierro de diciembre, ya tratamos de usarlo una vez. Nuestro editor italiano de entonces, interesado pero con dudas, nos dijo que el único problema era que en Europa nadie sabía que en Argentina esa palabra es un despectivo por boliviano. Y nos sugirió hacer una chica turca en Alemania porque esa discriminación la tenían clara. Pero como nosotros no, decidimos hacer algo más clásico: una detective mexicana (chicana) en Nueva York. No es la misma historia. Nuestra bolita no es detective sino que limpia casas por hora. Pero tiene una gran curiosidad y se mete en algunos líos que van a ver.
Desde hace menos tiempo me entiendo muy bien con tipos de la edad de mis hijos. Como Bobillo, que discute todo y se entusiasma como un nene y vuela por su estudio y está lleno de chichones porque se pega la cabeza contra el techo. O como Varela, más circunspecto, de estilo detallista y cerrado pero de ideas abiertas como pocas veces había visto.
Y están los más chicos: Saenz Valiente y Túnica, que dibujaron sus primeros álbumes sobre guiones míos y son dos talentos que van a dar que hablar, van a ver.
Hay más, ¿eh? ¿Cómo pensás que voy a preferir a uno solo, Matías?

Matías: ¿Puertitas nunca más va a volver?
CT: Puertitas no va a volver, no, por favor, fue un quilombo hacerla. No quiero ser editor otra vez.

Matías: ¿No hay posibilidad de que se edite acá Spaghetti Bross? Porque no la consigo y solo tengo un tomo, pero en francés y son carísimos, cada tomo arriba de los 110 pesos...
CT: Spaghetti Brothers tiene casi dos mil páginas a las que se suma una suerte de “veinte años después” que fue Viejos Canallas. Sería bueno encontrar un editor que la publique entera y no un pedacito. ¿Hay alguno en la sala?

Matías: Usted tiene un montón de cosas buenísimas que hace para afuera que acá nadie las edita ¿En eso tiene que ver que no hay publico o no porque no se pone de acuerdo con un editor?
CT: Yo no hago cosas “para afuera”. Pero “afuera” se publican muchas historietas, en Estados Unidos, en Japón, en Francia y en Italia, que son los dos que más compran las cosas que yo escribo. Acá, en cambio, se publican muy pocas y no se pagan bien. Sin embargo, todos los autores locales queremos ver nuestras cosas publicadas en argentino. Y así y todo hay montañas de materiales inéditos en el país, lástima. Si querés ser editor y te interesa publicarme llamáme. Seguro que nos ponemos de acuerdo. (Mañana, la segunda parte)

martes, 22 de mayo de 2012

MEMORIA DEL VIEJO MUNDO, por Carlos Trillo y Alberto Dose

Hoy, la tercera y última de las historietas que componen este ciclo de unitarios, realizados a principios de los ´80 para la revista Tiras de Cuero.



jueves, 17 de mayo de 2012

HASTA EL MARTES

Empieza la temporada de eventos de historieta fuera de Buenos Aires, y el primero al que asistiremos es Montevideo Comics, en la hermana República Oriental del Uruguay.
Por ese motivo, el blog no tendrá nuevas entradas hasta el próximo martes, en que retomaremos nuestro contacto diario.

miércoles, 16 de mayo de 2012

ELE, por Carlos Trillo

Hoy ofrecemos el guión de la historieta que vimos ayer, escrito por Trillo con la colaboración de Eduardo Maicas, tal como lo recibió Lucas Varela. Fíjense que el primer cuadro del guión fue convertido por Varela en dos cuadros distintos. Incluso el final no coincide con lo que vimos ayer, ya que este fue modificado por el dibujante. Con este y otros pequeños cambios, un guión de 11 viñetas se convirtió en una historieta de 19 viñetas.

ELE 14
1.- VEMOS A ELE POR LA CALLE CON UNA GORRA DE VISERA, UNA BUFANDA, UNA PIPA APAGADA, CUATRO BOTAS DE LLUVIA Y UN IMPERMEABLE QUE ESTA ENTERO, CON MANGAS Y TODO, SOBRE SU LOMO ENORME.
ELE: (Se supone que no tengo que salir de la casa, pero me aburro. Espero que funcione este disfraz de primo de la vecina de al lado.)
VOZ DE ABAJO: ¡Pst, señor!

2.- MIRA PARA TODOS LADOS MUY CONTENTO.
ELE: (¡Dio resultado! ¡Me dijeron señor!)
ELE: ¿Quièn me llama?
GLOBO DE ABAJO: Yo, acá abajo.

3.- ES UNA RANA ALLA ABAJO LA QUE LE HABLA MUY COMPUNGIDA.
RANA: Mire, no se guìe por las apariencias, en realidad soy una princesa que sufrió un hechizo.
RANA: Sólo puedo recuperar mis formas si un hombre bello y altivo me da un beso. Si usted fuera tan amable…
ELE: ¡Caramba!

4.- ELE HINCHADO DE GUSTO ESTIRA LA TROMPA PARA BESAR A LA RANA.
ELE: (No solo me confundió con una persona, encima se cree que soy Brad Pitt.)
ELE: Pero encantado, dulzura.

5.- LA BESA.
SMACK!

6.- NO PASA NADA. LA RANA SE MIRA Y SE ENTRISTECE.
RANA: Qué raro, no funciona.
ELE: (Claro, pobre, es porque pese a lo perfecto de mi disfraz, no soy un hombre.)

7.- SE ALEJA UN POCO AVERGONZADO. LA RANA SE MIRA Y LANZA ALGUNAS LAGRIMAS.
ELE: Igual ha sido una experiencia maravillosa besarte, nena.
ELE: (Mejor me voy antes de que me mire bien y se de cuenta del engaño.)

8.- VEMOS LA RANA ATRÁS SOLLOZANDO. ELE MIRA ALGO EN EL PISO CON GRAN SUSTO.
ELE: (Pero… ¿què ven mis ojos?)
ELE: (¡Ahì hay una hormiga!)
9.- ELE ATERRADO.
ELE: (¡Y me vio besando a la rana!)
ELE: (¡Seguro que ahora vuelve al hormiguero y le cuenta todo a mi novia, con lo celosa que es!)
ELE: (¡Debo hacer algo!)

10.- DA UN FEROZ PISOTON EN EL PISO QUE RETUMBA.
TUMP.
PONE CARA DE PREOCUPACION.
ELE: Ay, disculpe, no la vi.

11.- SE ALEJA MEDIO CULPOSO POR LO OCURRIDO.
ELE: (SILBA PARA DISIMULAR)

FIN

martes, 15 de mayo de 2012

ELE, por Trillo, Maicas y Varela

A pedido de los lectores vuelve Ele, la historieta que durante varios años realizaron a razón de dos páginas por semana Carlos Trillo, Eduardo Maicas y Lucas Varela para la revista Genios.

lunes, 14 de mayo de 2012

CARLOS TRILLO: BUENOS AIRES COMICS, por Buenos Aires Turismo


BAT:¿Qué historietas conociste primero (de acá o de afuera)?
CT: Me acuerdo mucho del Pato Donald y de la ansiedad con la que hojeaba la revista, que salía los martes, donde trabajaba un guionista maravilloso, que se llamaba Carl Barks. Muy poco después de Pato Donald, me atrajeron Patoruzito y Misterix, y allí lo más importante era de origen argentino, como el Langostino de Ferro, aquel marinero que empezaba siempre sus aventuras en el Riachuelo, o el Vito Nervio de Wadel y Breccia que tomaba mate en la catacumbas de París. Y el sargento Kirk, de Oesterheld y Pratt, sin duda el gran comienzo de la moderna historieta argentina. Y acompañando el crecimiento de una generación, a Oesterheld se le ocurrió hacer Hora Cero y [la editorial] Frontera cuando yo ya tenía doce años y en esas publicaciones pudimos leer El Eternauta, Sherlock Time, Rolo, todas esas historias que privilegiaban a Buenos Aires como lugar aventurable. Era para nosotros sorprendente darse cuenta que nuestra ciudad, como Tokio o Nueva York, podía ser el lugar donde empezaban fines del mundo, viajes al espacio o que la invasión de los marcianos se iniciaba acá, en casa.

BAT: ¿Qué guionistas, locales y extranjeros, te inspiraron en tu carrera?
CT: Las inspiraciones, es probable, se pueden encontrar más en la literatura y en el cine. Pero no hay dudas de que la de Carl Barks –el del viejo Pato Donald– fue una lectura reveladora, como la de mis empecinadas lecturas de John Stanley, el de La Pequeña Lulú. Y sin duda me tiene que haber marcado Oesterheld, un verdadero innovador del género, que nos llenó de inolvidables personajes argentinos.

BAT: ¿Qué te gusta en el género de la historieta urbana?
CT: Por ejemplo, Monsieur Jean, de Dupuy y Berberian, dos franceses de París. Oesterheld y Solano López construyeron la mejor historieta que haya pasado en Buenos Aires. Nadie se puede olvidar de Puente Saavedra, de la Cancha de River, de la batalla en el Congreso de la Nación. Pero si la miramos atentamente, la documentación es poca. A Solano, que es un genio, le bastó mostrar con gran intensidad unos poquísimos cuadros de referencia documentada para que esas escenas quedaran en nuestra memoria para siempre. Después hay historietas en las que la ciudad donde transcurren puede elegirla el lector. Por ejemplo, hace más de 15 años, con Maicas y Jordi Bernet hacemos todas las semanas Clara de Noche, que se publica en el semanario español El Jueves, en una revista de fumetti italiana llamada Skorpio y en el diario Página/12 de Buenos Aires.

BAT: ¿Y como retratos de Buenos Aires?
CT: A lo mejor el gran poeta de un Buenos Aires que ya no existe haya sido Calé, con su “Buenos Aires en camiseta”. Una ciudad no es sólo el dibujo caligráfico de sus edificios sino cómo se ríen sus gentes, como se visten, cómo se paran en una esquina. Y para eso Calé no tiene igual.
Otro gran ejemplo es “El Eternauta”, claro, con nuestra ciudad metida en una invasión extraterrestre que incluía una nevada fatal inolvidable para quien vive acá y sabe que las nieves, como no sean las del tiempo, son más bien escasas.
Entre las cosas de época, y ésta corresponde a la época del sainete en el teatro, está “El conventillo de Don Nicola”, una gran muestra de los tiempos de la gran inmigración y aquel invento, el conventillo, que hacinaba a muchas familias en unas pocas habitaciones. Y en definitiva, Mafalda es un producto de esta ciudad.

BAT: ¿Cómo trabajaban en El Loco Chávez con Horacio Altuna?
CT: Yo en esos años me ganaba la vida como redactor en una agencia de publicidad, así que los guiones, muchas veces los escribía charlando con Altuna en los bares, o se los contaba por teléfono. Después la cosa se complicó porque el dibujante se fue a vivir a España en una época en que no había Internet y teníamos que depender de las incertidumbres de los correos de allá y de acá.

BAT: ¿Cómo decidían con Altuna la manera de mostrar Buenos Aires?
CT: El diario [Clarín] nos permitía utilizar fotógrafos para tener escenas de calles y recorridos de la ciudad. Altuna acompañaba al fotógrafo y le decía que ángulos, qué esquinas le interesaban para mostrar.

BAT: ¿Cómo puede un turista (o un porteño que ignore el tema) conocer la historieta local?
CT: No es muy fácil pero algo hay recopilado en libros y álbumes. Por suerte El Eternauta se encuentra en librerías, en comiquerías y en kioscos y es un clásico de esos que nunca dejan de venderse. De El Loco Chávez está apareciendo una colección de libros que intentará poner al alcance del lector interesado los tramos más interesantes de la historia. Pero, por desgracia, al papel viejo se lo comieron las polillas y no hay recopilaciones de muchos autores de gran calibre (Ferro, Battaglia, Torino, etc.). En Internet se encuentran algunas cosas: por ejemplo hay un sitio que recopila dibujos de Guillermo Divito, y he visto muchas páginas de Don Pascual y de Langostino en blogs de fanáticos.

BAT: ¿Qué autores le recomendarías al turista del comic nacional, de los viejos y de los nuevos (guionistas y dibujantes)?
CT: Hay que leer a Oesterheld, hay que mirar a Solano López, hay algunas cosas más experimentales en un sitio de Internet que se llama Historietas Reales, tenemos a los ganadores del premio Planeta deAgostini de novela gráfica, Diego Agrimbau y Gabriel Ippoliti, que pronto publicarán por ese sello una historieta con camioneros en el espacio al que sólo le falta un tango de De Angelis de fondo. Hay muchas cosas, no es fácil encontrarlas. A veces es más fácil encontrar cómics argentinos en una Fnac de París que en una Yenny de Buenos Aires…

Publicado originalmente en el portal Turismo Buenos Aires en 2008.